Nada más lejos de la realidad, y es que para cualquier profesor medianamente avezado con los ordenadores, es sencillo comprobar que una gran proporción del alumnado es tan torpe o más con los ordenadores como el más torpe del claustro. No voy a negar la evidencia y es que cualquier alumno maneja su smartphone con velocidad endiablada, tiene en su casa la Wii, la PSP, la Xbox y una cuenta de Facebook o cualquier otra red social donde su número de amigos se cuentan por números de tres cifras. Pero ello no significa que manejen las computadoras con destreza. Se adaptan mejor y más rápido, eso sí, pero son víctimas de su propia voracidad tecnológica que les lleva a profundizar poco y cambiar mucho el foco en el amplio mundo de la tecnología. Son usuarios de la red, pero sorprendería a muchos saber que sigue habiendo un gran número que jamás han añadido un archivo adjunto a un mail, o que les cuesta moverse por las carpetas de "Mi PC" en windows. Es lógico, ellos se han saltado los ordenadores o eran demasiado pequeños. Pasaron directamente a las tablets y los smartphones y no les interesan las aplicaciones específicas que aquel tiene, ya que disponen de todo lo necesario en sus nuevos dispositivos.
Claro está que hay excepciones. Cuando en la clase te encuentras al friki de turno mejor dar un paso atrás e intentar aprender de él. Este alumno no sólo sabe mucho más que tú sino que además programará algo ( o mucho) en varios idiomas de programación, entenderá algo de redes y te hablará de cosas que te harán sentir que no sabías tanto como pensabas. Yo personalmente de estos últimos no veo más de uno o dos por curso.
No me gusta por todo lo anterior la denominación, por otra parte ya obsoleta, de nativos digitales frente a inmigrantes digitales. Creo que la última denominación acuñada responde mucho mejor a la realidad. Me refiero a la de residentes digitales y visitantes digitales. Para el que aún no lo sepa este término fue acuñado por David White en 2011 como respuesta a la escasa utilidad del binomio nativo/inmigrante. Según este autor e independientemente de la edad se dan hoy en día dos tipos de personas. Unas, los residentes, los cuales viven un porcentaje de su vida en línea. No solamente son usuarios de las redes sociales donde proyectan su identidad sino que hacen un uso muy activo de todo tipo de servicios. El residente por tanto logra configurar una auténtica huella digital al estar presente de forma participativa en numerosos contextos de la web.
Los otros, los visitantes, utilizan la web cuando la necesitan. Usan los servicios para aspectos puntuales de su interés pero no residen allí. Son escépticos en general y no sienten la necesidad de formar parte de las comunidades digitales. Como el propio David White escribe "el residente tiene una presencia en línea que está en constante desarrollo, mientras que el visitante inicia sesión, realiza una tareas específica y luego cierra sesión". Considerando que este binomio admite posiciones intermedias más escoradas hacia un lado u otro, creo que esta distinción es mucho más apropiada al no basarse en la edad. Es una clasificación que recoge de un lado y de otro a individuos no contemplados, sean o no minoritarios. Es decir incluye personas de más de cuarenta años verdaderos residentes de la red así como jóvenes que hacen un uso muy parcial y más cercano al perfil de "visitante".

